Contaban
ser finalizados ese mismo año,
sin embargo el Estado estaba volcado
en la reconstrucción de los
puentes catalanes destruidos durante
la Guerra por lo que esta obra sufrió un
retraso hasta el año 43.
Se inauguró el 16 de abril
de 1943 facilitando así la
comunicación entre las dos
orillas de la ría, hasta
ese momento unidas mediante un
servicio de pasaje, actividad que
también bautizaba a este
puente.
Finalmente diseñada por
Eduardo Torroja Miret, nacido en
Madrid el 27 de agosto de 1899
y fallecido el 15 de junio de 1961
mientras trabajaba en el Instituto
Técnico de la Construcción
y el Cemento; hijo de Eduardo Torroja
Caballé, arquitecto y doctor
en ciencias con una extensa publicación
en matemáticas y geometría
y gran divulgador de estas materias
en las corrientes de enseñanza
que se dieron en España
a principios de siglo como reflejo
de los nuevos movimientos europeos.
Fue uno de los grandes ingenieros
de su tiempo. En la mayoría
de sus obras fue un gran renovador
aplicando a las estructuras arquitectónicas
el hormigón armado. Una
de las principales características
constructivas de este arquitecto
se observa en la conjugación
de las técnicas más
avanzadas con el empleo del hormigón
armado junto con unas formas revolucionarias
nunca utilizadas hasta ese momento.
“El tramo central del puente
cuenta con unas dimensiones de
75 m y sobre él está proyectado
un arco atirantado de hormigón
armado de 12,5 m de flecha con
dos articulaciones y tablero inferior
suspendido mediante péndolas
espaciadas a 3,65 m.
El tablón se proyecta
como un forjado continuo de 3,65
m de luz, excepto los dos extremos
de 2,83 m apoyando sobre viguetas
transversales de 7 m de luz suspendidas
sobre los dos extremos de las péndolas
del arco.
El arco está constituido
por dos nervios principales de
canto variable entre 1,10 m en
los arranques y de 1,70 m en la
clave, con un ancho uniforme de
1,20m.
La armadura principal del arco
se proyecta de perfiles laminados
soldados eléctricamente
y estudiada para permitir el lanzamiento
del arco en sus dos mitades desde
cada extremo y, una vez unidas
ambas partes en la clave y colocado
el tirante, permitir el hormigonado
del arco en tres roscas.
Las péndolas se montan
antes de hormigonar el arco y,
una vez hormigonado, se suspenden
de ellas las viguetas transversales,
hormigonadas en taller y dispuestas
para recibir el encofrado de los
forjados.
El tirante se proyecta formado
por hierros cuadrados, soldados
eléctricamente en sus empalmes
agrupados dentro del espesor de
los andeles.
La unión del tirante y
el arco se realiza rígidamente,
puesto que la elasticidad del tablón
es lo suficiente como para permitir
el libre juego del arco en sus
extremos.
Las articulaciones de los apoyos
se proyectan una fija y otra móvil
mediante rótulas de hormigón
armado.”
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