Del
matrimonio de D. Antonio y Dña.
Gertrudis nació D.
Diego Luis Bermúdez de Castro
y Andrade dueño, entre otros
señoríos y jurisdicciones,
del de San Pantaleón das
Viñas donde está enclavado
el Pazo de Montecelo. Se casó con
Dña. María Taboada
Mariño Proaño Rojas
que aportó el señorío
de Lamas de Rañestres. A
los dos los heredaron sucesivamente
sus hijos D. José Antonio,
que murió sin descendientes,
y D. Gaspar José Bermúdez
de Castro y Taboada que se cruzó como
Caballero de Malta en 1736 y se
titulaba Señor de Gondar,
San Pantaleón das Viñas,
Silán, Torre de Calvos,
Misericordia, Xeve, Berducido,
Gaxato, Refringos, Fragoso, Lamas
de Rañestres, Codesido y
de la Casa de Bao. Este personaje,
que enriqueció notablemente
el Santuario de la Misericordia,
casó con Dña. María
de los Dolores Pardo Vaamonde Quiroga,
de ilustre linaje lucense siendo
padres de D. José Bermúdez
de Castro y Pardo que ingresó en
la Orden de Malta y en la Maestranza
de Ronda.
Hijo del anterior fue D. Francisco
Bermúdez de Castro que le
sucedió en todos sus dominios
y regalías y que, al casar
con Dña. Aurelia Suárez
de Deza y Tineo, mayorazga de los
señoríos de sus padres
D. Apolinar Suárez de Deza
Caamaño Yebra y Pardo y
Dña. María Josefa
Raimunda de Tineo y Vigo, dueños
de muchas propiedades en toda Galicia,
pasó a ser uno de los mayores
potentados del antiguo reino.
Su hijo primogénito, D.
Gerardo, que murió soltero,
legó la Casa de Láncara
y la de Marinan, en Bergondo, a
la Diputación Provincial
de A Coruña.
El segundo hijo, D. Ricardo Bermúdez
de Castro y Suárez de Deza,
casó con Dña. Amparo
Navia Osorio de la familia de los
marqueses de Ferreras y de Santa
Cruz de Marcenado, la cual al quedarse
viuda y sin hijos legó el
Pazo de Montecelo heredado de su
marido a su sobrina Dña.
Amparo Quiroga Navia Osorio casada
con D. Jorge Quiroga García
del Hoyo.
La hija de este último
matrimonio, Dña. Amparo,
mujer de D. Gonzalo de Vargas Fernández
de Córdoba, lo donó no
hace muchos años a una institución
religiosa que celebra unos cursos
y retiros espirituales en el viejo
caserón hoy restaurado.
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