Cerca de los molinos de Teixeiro están los del Batán que cede su nombre al lugar. Funcionan también con agua del Meizoso.
Un batán es una construcción que aparece en Europa en la Edad Media; alberga un mecanismo llamado “folón” que, aprovechando la fuerza hidráulica, bate los tejidos a fin de darles una textura más compacta. Se batían durante 24 horas debiendo permanecer siempre mojados con agua que no estuviese fría por lo que en invierno había que calentarla en unas grandes potas. El batanero era el encargado de todo el proceso que necesitaba una atención casi constante cobrando en metálico por sus servicios.
Este de Vilamourel está formado por la casa del batanero, una vivienda de planta rectangular y dos pisos; a ella está adosado un cuerpo que alberga el “folón”. Tiene dos niveles, al superior se accede desde la planta baja de la casa. El piso era de madera y en el se encontraba el mecanismo. El nivel inferior es semejante al infierno de un molino con los huecos de entrada y salida de agua que llegaba por un canal haciendo girar la rueda.
El acceso desde la otra orilla del río se realiza por un pequeño puente con un curioso arco de medio punto.
Hay otras construcciones cerca de la casa como son los restos de un pequeño galpón y un horno.
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