El
Ayuntamiento de Paderne cuenta con una
extensión de 39,8 km2, consta
de 9 parroquias que son: Adragonte, Obre,
Paderne, Quintas, Souto, Vigo, Vilamourel,
Velouzás y Viñas además
de 61 entidades singulares de población.
La capital es Consistorio, núcleo
de la parroquia de Paderne, que se
encuentra en el km 4,5 de la carretera
comarcal 640 (Betanzos-Vivero) que
atraviesa el municipio de Oeste a Este.
Paderne limita con los ayuntamientos
de Miño, Bergondo, Betanzos,
Coirós e Irixoa.
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Mapa Paderne
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La principal vía de comunicación
es la N-VI que en su tramo Betanzos-Ferrol
transcurre por el sector occidental
paralela a la ría y en torno
a ella se encuentran los dos principales
núcleos de población
(Souto y Viñas).
El clima es propio de un área
oceánica-húmeda con precipitaciones
relativamente abundantes y una temperatura
media entre 9º y 18º lo que
favorece el desarrollo de cubierta
vegetal.
Nuestro municipio está lleno
de historia y habría que remontarse
muy atrás en el tiempo para
encontrar los primeros pobladores.
El linaje de los Andrade marca, desde
la Edad Media, la historia de este
hermoso municipio como se observa en
su escudo municipal. En el tenemos
representado un puente con un jabalí en
el centro y en cada extremo una concha
de vieira, símbolo de peregrinos,
que hace referencia al paso del Camino
Inglés de Santiago por Paderne.
Fernán Pérez de Andrade “O
Bo” en el siglo XIV, mandó construir
este puente sobre el río Lambre
para establecer unas buenas comunicaciones
entre Pontedeume y Betanzos, cabecera
de sus feudos, también llamada
Ponte do porco, nombre que hace referencia
al jabalí que simboliza la casa
de los Andrade. En este puente es donde
probablemente ocurrió la leyenda
que dio lugar al nombre de Ponte do
Porco y que es conocida como la leyenda
de Roxín Roxal.
En ella nos hablan de Roxín
Roxal, servidor del señor de
Pontedeume, Don Nuno Freire de Andrade.
Este joven se enamoró de Teresa,
joven hija de su señor. Aunque
Roxín Roxal era correspondido
por la noble dama, ésta tuvo
que casar con el señor de Osorio,
Don Enrique, por orden de su padre.
Un día que hubo una batida de
caza para perseguir a un enorme jabalí que
estaba destrozando las cosechas de
los campesinos, el reciente matrimonio
decidió participar en ella con
tan mala suerte que la pareja lo encontró justo
en el puente de Lambre.
El señor de Osorio hirió al
animal, pero no lo suficiente, pues
el jabalí se revolvió contra
el y su joven esposa; Don Enrique al
ver el animal corriendo hacia sí...
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